La "estatización" del fútbol argentino
Nobleza obliga: de vez en cuando uno tiene un artículo con el que no está del todo feliz. Pocos periodistas lo admitirán, pero pasa. Pasa sobre todo con editores que se toman su trabajo en serio, esos que meten mano, corrigen, arreglan. Con editores que editan y que a veces cambian cosas sin que uno, el que escribió la nota, puede decir nada. A veces sale bien, a veces sale mal.
Explicarle a un extranjero qué pasó con el contrato TSC-AFA-Gobierno no es fácil. La mayoría no sabe quién es Don Julio, menos aún entienden la significación del "Don" en ese reverencial "Don Julio". Menos que menos entienden quién es el Grupo Clarín y Magnetto, el hombre del que tanto se habla por estos días. Es un tema complejo para explicar en ese contexto.
En mi nota del Guardian faltaron cosas: párrafos, links, datos. Pero, a grandes rasgos, cumplió su función, que no era más que contar una historia.
Ezequiel Fernández Moores: Blatter, Grondona y los lazos del poder.
Clarín: Cuánto recibía cada club de la tele durante la "clarinización" del fútbol.
P/12: Gustavo Veiga: El día que una era en el fútbol argentino llego a su fin.
P/12: Horacio Verbitsky: Goles son amores.
Canchallena: Varsky: Ahora lo ven rubio y de ojos celestes. (Ésta es la nota que vale la pena, si hasta una tapa de un conocido semanario cuyo nombre empieza con N. se hizo con ella)
