23.7.09

Narcotráfico mexicano SA

El narcotráfico mexicano mueve 19,000 millones de dólares, más que el turismo y las remesas, dos fuentes de ingresos líderes en la industria mexicana.

Uno de los aspectos más curiosos de semejante movimiento financiero son los gastos en bienes de lujo de los capos narco: las mansiones, los autos de lujo, el oro, la joyería, las armas, la ropa, toda la parafernalia del nuevo rico.

Una pregunta inevitable que surje al fijarse en esto aspecto es, ¿adónde van esas riquezas cuando los narcos caen en manos de la justicia? El Wall Street Journal responde el interrogante (y La Nación traduce una versión reducida): Servicio de Administración y Enajenación de Bienes, la SAE.

Algunas descripciones de las riquezas son salidas de Blow o cualquier película semejante:
Algunos de los traficantes fueron detenidos en un complejo subterráneo parecido a una cueva donde había un jacuzzi, con imitaciones de estalactitas y una chimenea. Una claraboya permitía que los bañistas vieran los leones y un par de tigres albinos que se paseaban en una jaula instalada en el techo.
Y que nadie crea que los administradores de la SAE se quedan con algo:
The agency is considered a model of efficiency and transparency, according to experts on Mexico's economy. Regular auctions of confiscated goods happen at upscale hotels, and over the Internet using eBay's online auction software. Defense lawyers for alleged drug traffickers say even their clients like the agency: They now have a better chance of recovering their belongings if they win their legal cases.
Sí la nota del WSJ es buena, la de Expansión que analiza el narcotráfico como empresa es imperdible:
El narcotráfico ocupa en México a medio millón de personas entre las que cuenta a gatilleros, cosechadores de marihuana, ‘cocineros’ (quienes producen las anfetaminas) y transportistas, entre muchos otros; esto es, 25% más personas de las que emplea McDonald’s en todo el mundo. Y eso sin contar a policías, arquitectos, contadores o financieros que trabajan indirectamente para los delincuentes. En 60% de los municipios del país, hay gente empleada por el crimen organizado, según calcula el senador panista Ramón Galindo, ex alcalde de Ciudad Juárez.