Operatas y corrupción en Westiminster
El escándalo por las expensas cobradas por parlamentarios ingleses tiene toda clase de aristas y análisis, y aunque más de uno diga que en realidad las estafas son tan pequeñas que no merecen caza de brujas alguna, serán el eje de la discusión política británica por un buen tiempo.
El escándalo estalló hace 10 días a través del Daily Telegraph, cuya cobertura despertó un debate secundario sobre "chequebook journalism", o sea periodismo de chequera. Los del diario conservador pagaron para obtener la data que demuestra los gastos ridículos que hicieron parlamentarios en sus segundas casas (las que pueden tener porque deben mudarse a Londres para trabajar).
Según el Guardian, antes de ser adquiridad por el Daily Telegraph, la información fue ofrecida a otros tres diarios (The Times; The Sun y, quizá, The Sunday Express). El ofertante era, dicen, un ex SAS y al Times le habría querido cobrar 300.000 libras. Rebekah Wade, la jefa máxima de The Sun, habría ofrecido 20.000 por la info.
También cuenta el Guardian que en círculos periodísticos no hay duda de que quien contrató al espía para hacer la venta debe ser un amateur en operatas: si fuese profesional hubiera ido derecho al Daily Mail o al Mail on Sunday, los diarios que mejor le hubiesen pagado.
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The Independent alista algunos de los pecadillos cometidos por los parlamentarios con fondos públicos.
Uno, David Maclean, pasó como expensas por reparaciones en su casa 20.000 libras. Ni bien las cobró, puso la casa en venta. O sea: los arreglos para venderla se pagaron con impuestos.
Otro legislador, Fraser Kemp, pasó como expensas de segunda casa dos reproductores de DVD en un mismo mes, y 16 juegos de sábanas en 7 semanas.
Uno de la expensas más escandalosas correspodne a Gordon Brown, más no sea porque es primer ministro. Brown le pagó con fondos públicos a su hermano por servicios de limpieza.
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Uno de los análisis más llamativos lo hizo Martin Kettle en el Guardian. La culpa de todo este comportamiento, dice Kettle, es de los parlamentarios pero también la prensa. Además dice Kettle, los legisladores británicos ganan poco en comparación con sus pares foráneos:
El escándalo estalló hace 10 días a través del Daily Telegraph, cuya cobertura despertó un debate secundario sobre "chequebook journalism", o sea periodismo de chequera. Los del diario conservador pagaron para obtener la data que demuestra los gastos ridículos que hicieron parlamentarios en sus segundas casas (las que pueden tener porque deben mudarse a Londres para trabajar).
Según el Guardian, antes de ser adquiridad por el Daily Telegraph, la información fue ofrecida a otros tres diarios (The Times; The Sun y, quizá, The Sunday Express). El ofertante era, dicen, un ex SAS y al Times le habría querido cobrar 300.000 libras. Rebekah Wade, la jefa máxima de The Sun, habría ofrecido 20.000 por la info.
También cuenta el Guardian que en círculos periodísticos no hay duda de que quien contrató al espía para hacer la venta debe ser un amateur en operatas: si fuese profesional hubiera ido derecho al Daily Mail o al Mail on Sunday, los diarios que mejor le hubiesen pagado.
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The Independent alista algunos de los pecadillos cometidos por los parlamentarios con fondos públicos.
Uno, David Maclean, pasó como expensas por reparaciones en su casa 20.000 libras. Ni bien las cobró, puso la casa en venta. O sea: los arreglos para venderla se pagaron con impuestos.
Otro legislador, Fraser Kemp, pasó como expensas de segunda casa dos reproductores de DVD en un mismo mes, y 16 juegos de sábanas en 7 semanas.
Uno de la expensas más escandalosas correspodne a Gordon Brown, más no sea porque es primer ministro. Brown le pagó con fondos públicos a su hermano por servicios de limpieza.
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Uno de los análisis más llamativos lo hizo Martin Kettle en el Guardian. La culpa de todo este comportamiento, dice Kettle, es de los parlamentarios pero también la prensa. Además dice Kettle, los legisladores británicos ganan poco en comparación con sus pares foráneos:
(...) members of parliament were historically poorly paid for the amount of work that modern MPs expect to do. In 1983, when Gordon Brown first went to the Commons, an MP earned just over £15,000. It was an absurdly low figure even then. So what did those who could have changed the system do? They did nothing. Margaret Thatcher refused to give MPs the increase they needed or the framework for future salary review that would have put parliamentary financing on a defensible basis. And John Major, Tony Blair and Brown all followed her lead.--------------------------
Why did Thatcher and the rest hold off? (...) because they were afraid of the newspapers, particularly the Sun. (...) So the true patron of the expenses system against which the press rages today is the press itself.
