19.5.09

314 años llegan a su fin en Gran Bretaña

Sir John Trevor fue despedido de la presidencia de la Cámara de los Comunes británica en 1695. Desde entonces, no volvió a haber un despido en ese cargo.

En los últimos días parecía que la racha de 314 años llegaría a su fin. Sólo hacía falta que fuese despedido Michael Martin. Sin embargo hoy Martin dimitió y dejó en pie el récord de Trevor.

A Trevor lo echaron por corrupto. Fue descubierto mientras recibía una coima de 1000 guineas de parte del gobierno de la ciudad de Londres para que se aprobara una ley. Así, Trevor quedó en la historia como un corrupto más. Martin en cambio quedará como un miserable, porque el escándalo desatado bajo su mandato es un escándalo por gastos miserables, pequeñeces que de tan pequeñas dan vergüenza y que de tan pequeñas serían anecdóticos en muchos países, como Argentina y España.

Aunque muchos de los gastos fueron pequeños, casi ridículos, como en el caso de Gordon Brown, debe reconocerse que Martin jugó a lo grande, como corresponde a alguien de su nivel. Él no usó las expensas parlamentarias para arreglar jardines o darle una changa a un hermano, sino que invirtió más de 700.000 libras en redecorar la residencia oficial que le correspondía en Westimenter.

El detalle de los gastos del jefe parlamentario asombra: 148.900 libras fueron en muebles, 191.000 en un sistema de aire acondicionado, 13.000 en arte y 291.000 para refacciones y reconstrucciones. Pero fue lo de menos. El problema mayor era que, según lo hizo saber el Telegraph con una de las exclusivas que quedarán en los anales de la historia periodística inglesa, los propios empleados de la oficina de Martin (desde donde se controlaba el sistema de expensas) incentivaron a los parlamentarios a hacer uso al máximo del sistema de reintegro de gastos.

34 segundos duró el discurso de renuncia de Martin. Su partida efectiva será más prolongada: recién dejará el puesto el 21 junio.

A pocos minutos de la renuncia, Brown anunciaba que reformará el sistema de pensiones. Para algunos quizá sea suficiente. Para otros no, como dejó claro el Daily Mail son su cobertura de la partida de Martin: "Deja el Parlamento con un título nobiliario y una abultada jubilación". Les faltó decir que también se llevará un lugar en los libros de historia.