20.1.09

La oratoria de Obama

La oratoria tiene un lugar central en la historia y el análisis político estadounidense. La buena oratoria es considerada una virtud, no una muestra de chantada.


Abundan los libros sobre la oratoria de los grandes oradores del pasado y por eso tanto se ha hablado de la oratoria de Barack Obama, quien no sólo despierta admiración, sino también contrasta con la falta de oratoria de otros. Queda por verse si en el caso del nuevo político más poderoso del mundo es todo cáscara o si hay substancia.

Mientras tanto, Sam Leith hace un pormenorizado análisis de la oratoria obamista con conceptos como éstos:
Lo que Obama está haciendo es tan viejo como Aristóteles, cuya Retórica fijó las reglas de juego para el arte de la persuasión cuatro siglos antes del nacimiento de Cristo.
(...)
Los términos formales utilizados para describir las figuras retóricas no han cambiado porque las figuras no han cambiado. Aún funcionan de la misma manera sobre el oído humano y el corazón humano de la que lo hacían en el tiempo de Aristóteles.
(...)
Su lenguaje está lleno de paralelos, falsos titubeos, calificativos - y no sólo por una cuestión de eufonía, sino para dar la impresión de un esfuerzo por encontrar la palabra correcta, la idea exacta. Tal como hemos visto, rara vez utiliza una palabra cuando pueden utilizarse un par. Como todos los mejores oradores, en ocasiones parece desconfiar de la retórica, recordando quizás los puntos en los debates de sus años universitarios - descritos tan críticamente en Dreams from my Father - "Donde dejaba de pensar y caía en el uso de palabrarío vacío".