24.12.08

El poder y el delirio, o como arruinar una tesis con una conclusión descabellada

Enrique Krauze escribió un libro, El poder y el delirio, sobre Hugo Chávez y el chavismo que es una especie de biografía de las ideas del venezolano. Krauze es anti-chavista hasta la médula y eso es el eje de su libro, más allá de que dé lugar a voces chavistas.

De a ratos, el anti-chavismo krauziano se hace algo cansador, pero a grandes rasgos se hace llevadero (más allá de que a veces todo parezca inflado) porque está bien escrito, contiene una amplia gama de opiniones y datos y tiene buenos argumentos, más no sea por permitir que uno participe en imaginaria discusión con el autor. Pero en eso llega la conclusión, con el largo argumento presentado a partir de los dichos de un ex presidente boliviano y no hay nada que hacerle, todo lo bueno y llevadero pasa al olvido:
(...) Jorge Quiroga - ex presidente de Bolivia entre agosto de 2001 y agosto de 2002 - la describe con claridad: es la fórmula de las cuatro "P": la persona, el partido, el programa y la plata. Chávez identifica a la figura contestaria del país "hermano" (un jefe cocacolero en Bolivia, un doctor en economía en Ecuador, una reliquia de la Guerra Fría en Nicaragua, un obispo en Paraguay). Es la única P que necesita en el nivel local. El resto de las P van por su cuenta. Gracias a la plata se producen (e inducen) movimientos de desestabilización, bloqueos, movilizaciones, tomas de edificios públicos. El desgaste avanza, la violencia legítima que puede ejercer el régimen se lleva al punto límite y estalla. Se provoca así la renuncia del gobierno electo o la revocación del mandato. Aparece un régimen de transición que convoca a nuevas elecciones. Entonces entra en acción el personal altamente sofisticado en cuestiones de programa y propaganda, formado - según dice haber visto personalmente Quiroga - por expertos venezolanos, cubanos y españoles.
Tras sobrevenir el triunfo, el candidato afín a Chávez se convierte en virrey. Y le conviene por motivos económicos. Pero las condiciones de la metrópoli son claras: alineamiento incondicional y adopción del programa político chavista: convocar a una Asamblea Constituyente, redactar una nueva Constitución (calcada de la que - a través de las leyes habiltantes - está imponiendo Chávez) y "licuar" (término exacto, usado por Quiroga, una a una, a las instituciones democráticas.
(...)
Pero es un hecho que Chávez cuenta ahora ya con el alineamiento incondicional de Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Paraguay. Son sus virreinatos.
Ya está: Evo Morales, Correa, Fernando Lugo (quien siquiera se sabe todavía qué va a hacer) son todo virreyes del chavismo. Todos llegaron al poder porque Chávez creó el escenario en sus países. La tradición de conflictos, peleas, enfrentamientos y tomas de edificios en Bolivia y Ecuador no tienen importancia, son olvidables, no sirven para poner las cosas en contexto porque hay que demostrar que Chávez lo hizo. Y que la victoria de Lugo pueda ser un hito similar al de Tabaré Vázquez en Uruguay tampoco importa porque Chávez lo hizo..

La reseña, en unos días.

18.12.08

Los Vargas Llosa y Hugo Chávez

Mientras Mario, el papá Vargas Llosa, se regocija con la bien escrita biografía anti-chavista El poder y el delirio, del "letrista libre" Enrique Krauze, Álvaro Vargas Llosa preanuncia el derrumbe de la izquierda gobernante latinoamericana como consecuencia de la crisis financiera global para la cual "no supieron prepararse".

Lo mejor de la nota de Vargas Llosa Jr. es el primer comentario, el de un tal Ignacio, quien plantea que ningún país, ni de izquierdas ni de derechas, se pudo blindar de antemano contra la crisis. Por eso puede decirse que ahora, cuando la macroeconomía y el comercio exterior son menos auspiciosos, a la izquierda gobernante se le presentan dos posibilidades: una es taparle la boca a la derecha y demostrar que las políticas de estos años no son puro discurso o, dos, darle la razón a la derecha que denuncia populismo, falta de seriedad y demases.

17.12.08

El rumbo de los republicanos, y De Rato que nunca muere


Encandilada por Barack Obama, la prensa pre-anuncia el largo derrotero del renacer que le espera al partido republicano. Poco importa que Obama todavía no haya gobernado, a nadie importa que al no haber tomado decisiones en el Salón Oval todavía no haya sepultado del todo al partido de la derecha. Si gobierna mal, el GOP quizá no necesite renacer porque el camino se le abrirá solo. Pero el agujero que la derecha de EEUU se cavó es tan profundo que parece innecesario que alguien los empuje más adentro; por poco que haga, a Obama le alcanzará para rematarlos.

No se dice nada nuevo si se dice que la solución republicana no es fácil de vislumbar. Sus primos británicos, los tories, atravesaron durante años el wilderness político hasta que empezaron a levantar cabeza, y la levantaron tanto por el carisma del posh David Cameron como por la caída de Blair y la inspidez pre-crisis financiera global de Gordon Brown.

La falta de rumbo es tan pronunciada que hasta el socialismo francés parece buen punto de referencia. Así lo creen en The New Republic, que aconseja al GOP que aprende alguna lección de la izquierda francesa, bolsa de gatos incapaz de ponerse de acuerdo entre sí para hacerle frente a Sarkozy. Y eso que los socialistas franceses tienen en Ségolène Royal a una lideresa mucho más preparada y completa que Sarah Palin, quien más allá de lo que se diga sigue despertando ilusiones entre algunos republicanos, muchos de ellos sureños devotos* amantes dispuestos a votar a otra religiosa fundamentalista aunque sea norteña y que creen que los problemas del partido radican en haberse alejado demasiado de los principios consevadores bajo el mando de Bush.

Mientras los de la izquierda en Francia se debaten contra el personalismo Royal, el GOP tiene una tarea más complicada entre manos: determinar qué tipo de derecha quiere ser. Algo así como lo que le sucede al PP español, tan dividido que siempre vuelve a Rodrigo de Rato.


*La palabra devotos reemplazó "bibliófilos", porque no se entendía que "bibliófios" era una ironía con con el concepto de amantes de las biblias. leídos. Quise jugar con el concepto de que amantes de las biblias.

16.12.08

Will the left last?

Lo último en Comment is Free:

Critics of the leftist wave that has spread over Latin America - and most notably South America - this century like to say that these governments have consolidated themselves on the back of a good macroeconomic climate. The surging global demand for oil, gas, soy, copper and other commodities in recent years has offered large quantities of cash to the socialist governments with which they can govern almost at will.

By following this argument, it becomes obvious that the current global crisis will test the leftist governments and serve to prove whether the critics are right or whether the administrations are truly progressive and capable of governing with the same discourse under harsher conditions.

Analysts in the foreign media and various financial institutions have referred to the dissimilar governments in the region as leftists without noting their nuances. They divide these governments into two groups: moderates and radicals. The first group includes Chile, Brazil and Uruguay, while the second counts Venezuela, Bolivia, Ecuador and Nicaragua in its files, with Argentina drifting between the two (the governments of Guatemala and Paraguay were both elected this year and are too new to analyse).

Finding common ground between all the governments is not nearly as easy as it may seem. Their economies are diverse and their political power also varies. However, two common points do exist.

Sigue en The Guardian.