29.4.08

La India y una visita presidencial "poco" interesante para Argentina

(Una versión casi identica a esta fue publicado el domingo en Perfil.com)

El viernes terminó en Chile la gira latinoamericana de la presidenta de India, Pratibha Patil, iniciada el 12 de abril en Brasil y que la llevó también a México. Argentina quedó fuera del itinerario de viaje.

India es, junto con China, el país de moda para todo nación deseosa de vender commodities o recibir inversiones y, en parte, por ello hubo críticas locales al gobierno argentino por no haber invitado a Patil al país.

China, India y África. Ambos países asiáticos son las mentadísimas potencias económicas del futuro no demasiado lejano. La diferencia entre ambos radica en la dirección hacia la cual enfocan su crecimiento.

El desarrollo de la India pasa más por la producción de tecnología y la oferta de servicios que por la manufactura de bajos costos característica de China. Donde sí se entrecruzan sus caminos es en la adquisición de materias primas, y en ningún lado se entrecruzan tanto como en África, una gran fuente de commodities por explotar.

La avidez de China por hacerse de materias primas africanas queda demostrado con su nivel de las inversiones en África: 55.000 millones de dólares en 2007. India ha acusado recibo de la creciente relación y por eso incrementó desde el año pasado sus esfuerzos para fortalecer los vínculos con países africanos, grandes proveedores de commodities.

Este mes, poco días antes del inicio de la primera cumbre Indio-Africana, el primer ministro indio, Manmohan Singh, anunció que su país incrementaría los créditos para África desde los 2.150 millones de dólares del bienio 2003-2004 a 5.400 millones en 2008-09. También prometió aumentar la asistencia al contiente en 500 millones de dólares en el próximo lustro.

Además, India ha impulsado la creación de distinto proyectos tecnológicos, como la "Pan-African Network", un red tecnológica que unirá a 53 países para facilitar la realización de teleconferencias con fines educativos, de salud y gubernamentales.

India y el mundo. Con su actitud hacia África, India demuestra que quiere decir presente en el mundo más allá de ser solo una súper "potencia emergente" compradora de materias primas.

Dentro de esta estrategia, los países del Tercer Mundo ofrecen un excelente destino porque tienen productos que India necesita, como los alimentos que puede ofrecer Argentina, y brindan posibilidades para invertir. A cambio, India ofrece la posibilidad de vincularse con un país que quiere hacer del desarrollo tecnológico su sello.

Las grandes empresas indias también buscan ubicarse en el exterior y está claro que no necesitan empuje alguno del gobierno de Nueva Delhi para hacerlo.

No hace falta mirar fuera de Argentina para encontrar ejemplos: la siderúrgica Mittal, con la compra de Acindar, y la automotriz Tata Motors (dueña de Jaguar ), a través de un acuerdo con Fiat, ya han llegado a nuestro país, como también lo ha hecho Irevna, una empresa dedicada a hacer investigaciones financieras para grandes inversores y que tiene dos sedes en el mundo desde donde ofrece asesoramiento a sus clientes, una de las cuales está en Olivos.

Señales necesarias, invitaciones sin presentar. Es de creer que una buena señal estatal aumentaría la predisposición de otras empresas indias para venir al país. Un encuentro de mandatarios (o mandatarias, como sería en este caso) ofrecería tales señales.

Por eso hubiera sido bueno una visita de Patil a Argentina, más aun porque la ausencia de Argentina de su itinerario de viaje no estuvo motivado por resquemores hacia nuestro país, según lo asegura el embajador de la India en Argentina, Rengaraj Vishwanathan, y según uno de los especialistas en asuntos gubernamentales de The Times of India, uno de los principales diarios de aquel país.

La explicación del embajador es que Patil visitó países cuyos mandatarios habían estado antes en la India (Felipe Calderón y Michelle Bachelet estuvieron una vez y Lula dos). De hecho, si el gobierno de Cristina Kirchner hubiera invitado a Patil a venir, Vishwanathan hubiera aconsejado no aceptar la invitación porque primero quiere organizar una visita de la mandataria argentina al país asiático.

Visto así, el kirchnerismo no tuvo culpa alguna en el hecho de que Patil no haya pasado por aquí. No por ello debe pasarse por alto un dato clave: la embajada india ni siquiera recibió una invitación. No hubo intento alguno de Cancillería por convencer a Patil de visitar Argentina.

Si se toma en cuenta que, cuando era presidente, Néstor Kirchner suspendió un viaje a India, parecería que el kirchnerismo no tiene demasiado interés en profundizar las relaciones bilaterales con un país que tiene mucho que ofrecer y anda en busca de socios comerciales. Pero quizás haya razones de fondo imposibles de conocer desde fuera del Palacio San Martín.

Los demócratas y la ilegitimidad electoral en Estados Unidos

La elección presidencial estadounidense de 2000 demostró que la "democracia ejemplar" del mundo no solo distaba de ser perfecta, sino que tenía fallas importantes. Con las internas demócratas vuelve a quedar en evidencia que, por aquellos pagos, tienen un proceso electoral lleno de fallas estructurales. Algunos de esos ejemplos quedan remarcados por los conceptos molto interesantes de Clive Crook en el "Washington Blog" del FT:
El resultado en Pennsylvania no les da licencia a los “super-delegados” del partido para encolumnarse detrás de Clinton y desestimar la ventaja inalcanzable de Obama entre delegados electos. Pennsylvania fue una calamidad porque resucitó a Clinton sin, ni por asomo, afectar a Obama.
[...]
Pero considérenlo desde el punto de vista de Clinton y sus seguidores. La ventaja de Obama entre delegados electos es el resultado de un proceso poco claro. Si el partido demócrata otorgase los delegados según un formato de "el ganador se queda con todo", como lo hacen los republicanos, Clinton tendría la ventaja entre delegados electos. La muchas veces desordenada mezcla de primarias y caucasus también contribuye a complicar la cosa. Los caucasus han favorecido firmemente a Obama – y el sistema hace que, como apunta Clinton, sea muy dificil para muchos miembros del partido registrar su opinión.
Podría creerse que "el voto popular" ofrecería una solución clara, de no hacerlo ninguna otra cosa. Bueno, esa idea subestimaría el ingenio de los demócratas para hacer las cosas mal. Florida y Michigan fueron descalificados por organizar la elección interna antes de la fecha dictaminada por el partido. No es necesario decir que, sus elecciones se realizaron de todas maneras (...) ¿Deben incluirse esos votos o, según parecen estipular las reglas, se desestiman dos estados importantes? ¿Y qué pasa con los estados con caucasus, algunos de los cuales ni siquiera entregaron los recuentos de votos, o con estados que sostuvieron tanto caucasus como primarias?
[...]
Los democratas crearon un sistema que, con sólo algunas permutaciones, permite 15 mediciones defendibles diferentes del “voto popular”. En mediciones que incluyen los votos tanto de Florida como de Michigan, Clinton tiene la ventaja. Al menos que la campaña implosione, la mitad del partido va a considerar que el candidato demócrata obtuvo la candidatura de forma ilegitima.
A pesar de todo, el resumen de Crook es positivo sobre el futuro demócrata: llegado el momento, la gran mayoría de sus votantes estarán junto al candidato electo. Que ese candidato sea legítimo o no, es otro tema.

27.4.08

Obama se desayuna con la importancia de ganarse a algunos blancos

Tardó, pero al fin Obama le hizo frente, el domingo, a un tema escabroso y admitió que necesita ganarse la confianza de blancos de clase obrera, clintonianos de primera hora entre los demócratas:
Lo que creo que es verdad es que estoy menos familiarizado con algunos de esos votantes de cuello azul, (...) ellos están menos familiarizados conmigo que con ella [Hillary Clinton]. Así que probablemente tenemos que trabajar un poco más. Tengo que estar más presente. Tengo que golpear más puertas. Tengo que hacer más eventos. Tengo que trabajar más porque, aunque [la tendencia] se haya revertido un poco, nunca hemos sido los favoritos en esta carrera.
Ellos, esos votantes menos familiarizados con él, son esos blancos pro-Bill que bancan a Hillary. Obama no hablaba por hablar. Lo demuestra un sondeo de Newsweek (en pdf), cuya pregunta de página 3 lo dice todo: al preguntarle a los votantes a quién quieren de candidato presidencial, el 62 por ciento de los no blancos respondió Obama y el resto Clinton, pero entre blancos el 47 la quiere a ella y el 41 a él. Saca mucha ventaja entre unos mientras que entre los otros tiene que mantenerle el ritmo a su rival.

Otra dato, casi que más importante, es que el 19 por ciento de los blancos consultados cree que un candidato presidencial negro no conseguiría suficiente apoyo para ser elegido.

En Fox también le preguntaron al "Mr. Cool" de la política estadounidense por qué no se está ganando el apoyo masivo del votante blanco promedio:
"Soy relativamente nuevo en la escena nacional y estoy compitiendo contra la mejor marca en la política demócrata".
No aclaró por cuánto tiempo más la mejor 'marca' seguirá siendo la mejor.

25.4.08

Color rojo-Clinton y un abandono

La victoria clintoniana del martes en Pennsylvania tapó la mala noticia del día anterior, esa que informaba que los números de la candidata (los números para la campaña, no los de sus cuentas personales) tenían un leve tinte rojizo.

Según un informe presentado ante la Comisión Electoral Federal el domingo, la "campaña" estaba endeudada a fines de marzo por 10,3 millones de dólares y sólo le quedaban, en ese momento, 9,3 millones para gastar durante el resto de la interna.

Un dato llamativo: se le deben 4,6 millones a Penn, Schoen & Berland Associates, la empresa propiedad de Mark Penn, el mismo Penn al que rajaron por su desastroso desempeño como jefe de campaña y después de que fuera descubierto negociando para hacerse cargo de la campaña publicitaria de Colombia en Estados Unidos a favor del tratado de libre comercio entre ambos países, tratado criticado por Clinton

A pesar de ganar el martes, a Clinton le costará abultar sus cuentas: hoy se supo que Gabriel Guerra-Mondragon, un ex embajador y gran recaudador de fondos, que había juntado medio millón de dólares para la causa de la pre-candidata, se pasa de banda y desde ahora andará juntando guita para Obama.

23.4.08

Ganó, pero el tiempo de Hillary Clinton se acaba

Barack Obama habrá perdido Pennsylvania, pero a esta altura ¿quién, aparte de los Clinton, duda que corre con el caballo del comisario demócrata?

Los apoyos del de Chicago son de lo más ecléctico: esta semana sumó, con un día de diferencia, el apoyo editorial del Financial Times y de Michael Moore, una institución y una figura mediática paradas en veredas opuestas.

Como si no fuese suficiente, los 10 puntos porcentuales de Pennsylvania no le dan a Hillary Clinton ninguna ventaja digna de mención en la carrera de los delegados y tampoco sirve para cambiar el rumbo de los súper-delegados. Como prueba, basta un botón y el botón es el editorial del New York Times, diario que hace algunos meses respaldó a HC pero que hoy le dice, sin sutilezas, que tire la toalla:
La campaña de Pennsylvania, que derivó el martes, una vez más, en un resultado inconcluso, fue más cruel, más vacía, más desesperada (...) que las crueles, vacuas y desesperadas (...) competencias precedentes.
Los votantes se están cansando; está humillando al proceso político; y no funciona. Ya es tiempo para que la Senadora Hillary Rodham Clinton admita que la negatividad, por la cual ella es mayormente responsable, no hace más que dañarla a ella, a su rival, a su partido y a las elecciones 2008.

20.4.08

El "observatorio de medios" del Pentágono

La investigación de tapa del New York Times de ayer será la historia política del mes en Estados Unidos y se seguirá en el exterior. El Pentágono preparó a decenas de ex altos rangos militares devenidos en analistas mediáticos para que repitiesen el discurso oficial sobre la Guerra de Irak y así darle forma a una opinión pública favorable al discurso oficial. Si los analistas son quienes le venden el discurso a las audiencias, entonces que los analistas piensen y digan lo que pensamos nosotros, fue la filosofía motriz del Pentágono para el proyecto.

Para ensalzarlo un poco más, el NYT resalta que un gran número del sin fin de analistas militares que vagaban de canal en canal, de radio en radio, de diario en diario y de revista en revista, eran, además, lobbistas y directivos de empresas que trabajan para el Pentágono. Por un lado conseguían contratos para su empresa, por el otro trabajaban como chasquis de las fuerzas armadas y del bushismo. Todo una red de manipulación de información y negocios sucios.

La investigación consta de 11 páginas al estilo NYT: largas, con muchos detalles, con infinidad de declaraciones y con fuentes con nombres y apellidos (además, va acompañada por videos). Algunas partes salientes (la mejor es, quizás, la de la página 8):

Página 2: Documentos internos del Pentágono se referían repetidamente a los analistas militares como" “multiplicadores de fuerza del mensaje" o “representantes” en quienes se podía confiar para entregar "temas y mensajes" del gobierno a millones de americanos "como si fuesen opiniones propias".
[...]
"Por otro lado, el gobierno ha demostrado que existe un precio a pagar por críticas sostenidas", dijeron muchos analistas. "Perderías toda clase de acceso [al Pentágono], " dijo el Dr. McCausland.

Página 3: Incluso, analistas sin vínculo alguno a la industria de defensa, y sin simpatía por el gobierno, se mostraron reacios a criticar a los líderes militares, muchos de los cuales eran sus amigos.

Página 4: En el grupo había muchos hombres involucrados en el negocio de ayudar a que empresas ganasen contratos militares. Varios tenían altos cargos en empresas para las cuales tenían la responsabilidad directa de obtener nuevos negocios con el Pentágono. [...] Otros tenían cargos en directorios de empresas para las cuales eran responsables de negociar con el Estado. El General McInerney, analista de Fox, por ejemplo, está en el directorio de varias empresas que trabajan para las fuerzas armadas, entre ellas Nortel Government Solutions, un proveedor de redes de comunicación.

Página 5: [...] Este era el caso, por ejemplo, de Paul E. Vallely, un analista de Fox News entre 2001 y 2007. Valley es un general retirado del ejército especializado en guerra psicológica y que en 1980 co-escribió una ponencia en la que acusó a las organizaciones noticiosas americanas de fracasar en defender a la nación contra la propaganda "enemiga" durante Vietnam.

“Perdimos la guerra — no porque fueramos superados en la pelea sino porque fuimos superados en Psyoped" [operaciones psicológicas] escribió. Alentó un enfoque radicalmente nuevo a las operaciones psicológicas en guerras futuras, que apuntase no solo a los adversarios extranjeros sino también a las audiencias extranjeras. Llamó a su enfoque "Guerra de mentes” — utilizaría la televisión de aire y las radios para "fortalecer nuestra voluntad nacional para alcanzar la victoria.”

Página 8: Al igual que diversos otros analistas, Edas dijo que en ocasiones contuvo sus palabras en televisión por temor a que “algún [general de] cuatro estrellas llamase y dijera 'rompan el contrato'. Por ejemplo, creía que oficiales del Pentágono engañaron a los analistas acerca de los progresos de las fuerzas de seguridad iraquíes. 'Reconozco un encubrimiento cuando lo veo,' dijo. No dio a conocer esto en televisión.

[...] Las apariciones de los analistas en los medios estaban siendo monitoreadas cuidadosamente. El Pentágono le pagaba a una empresa privada, Omnitec Solutions, cientos de miles de dólares para revisar bases de datos en busca de cualquier mención de los analistas, fuese en un segmento de “The O’Reilly Factor” o una entrevista en The Daily Inter Lake en Montana, cuya circulación es de 20.000 ejemplares.

Y por acá andamos discutiendo por el Observatorio de medios kirchnerista, una piltrafa al lado de esto.


León Degrelle, el fascista perfecto (para una novela)

Maximilian Aue era el complicado personaje de ese exitoso ladrillo literario llamado Las benévolas (cuya reseña está en algún anaquel).

Aue era un tipo complicado: ante todo porque era nazi, pero además homosexual por despecho (con toda la complicación que la homosexualidad podía implicar para un oficial nazi), incestuoso, asesino de madres, fugitivo. Las complicaciones del personaje las imaginó el autor del ladrillo, Jonathan Littell. Pero las sutilezas de un intrincado perfil psicológico las imaginó a base de alguien verdadero y ese alguien fue León Degrelle, un fascista belga devenido nazi y, luego de la segunda guerra mundial, refugiado bajo el ala protectora del franquismo. Lo cuenta El País Domingo:

[...] Degrelle (1906-1994) era un católico integrista que en 1936 logró colocar 21 diputados rexistas -movimiento populista que él lideraba- al Parlamento belga. Luego, al estallar la guerra, su neutralismo exacerbado le situó del lado de los nazis. Y a continuación, para asegurarse el liderazgo de la extrema derecha belga francófona -con su momento de delirio territorial sobre, entre otras zonas, Luxemburgo, la Lorena y el antiguo ducado de Borgoña-, tuvo que enrolarse, primero en la Wehrmacht y luego en las SS, para ganarse la confianza de sus nuevos jefes alemanes. En el frente de Rusia sobrevivió a varias batallas, y eso es lo que cuenta Degrelle. No es la veracidad del testimonio -Degrelle mentía como respiraba-, sino el lenguaje utilizado lo que interesó a Littell.
[...]
El libro La campaña de Rusia fue escrito en España y prohibida su difusión en distintos países europeos. Lo comenzó en el hospital general Mola, de San Sebastián, mientras se reponía de las heridas -éstas sí fueron reales, no como las que contaba de sus batallas en el frente ruso- causadas por el choque de su Heinkel sin gasolina contra las aguas del Cantábrico. Y el libro ha ayudado a Littell a dar credibilidad a Aue, a ese fascista cultivado, mitómano, políglota, homosexual, melómano, asesino e incestuoso, que teme "lo femenino y lo líquido", y que lleva sobre sus espaldas de ficción toda la verdad de Les bienveillantes. La oposición básica entre lo seco y lo húmedo, a la que hace referencia Littell en su librito, es declinada de mil maneras, en mil imágenes, pero sirve de norma de comportamiento a un tipo que, como Degrelle, atraviesa toda la guerra y logra organizarse otra vida: Aue como discreto empresario y esposo; Degrelle como fanfarrón capaz incluso de atribuirse la paternidad de Tintín. La mentira nunca hizo retroceder a los fascistas.

17.4.08

Silvio Berlusconi, ¿presagio de un fenómeno europeista?

[...] Berlusconi ha sobrevivido a todo, gobiernos contrarios y acusaciones de delitos infamantes anuladas por un Parlamento convertido en escudo privado a su servicio, socios internacionales que han gobernado y se han retirado, un conflicto de intereses tan perfecto que ha logrado superar, intacto, las etapas políticas, y sella esa era consigo mismo, única medida auténtica de la gesta, clave suprema de la derecha, identificación definitiva entre un dirigente y el destino de la nación, según la receta del populismo más moderno.
[...]
En una Italia que ni siquiera se ha revelado nunca a sí misma su alma de derechas y la ha ocultado siempre bajo la ambigua complejidad democristiana, Il Cavaliere ha creado un sentimiento común de rebelión y orden que él impulsa y agita en función de las etapas y las conveniencias, con total libertad, porque no tiene que responder a una verdadera opinión pública ni dentro del partido (que no ha celebrado ningún congreso desde 1994) ni en el país, sino que le bastan una adhesión, un aplauso, una vibración de consenso, como ocurre cuando la política se celebra a base de grandes acontecimientos, los ciudadanos se vuelven espectadores y los líderes se convierten en ídolos modernos, para utilizar la definición de Bauman.
[...]
Estamos -y lo digo señalando la absoluta novedad del fenómeno- ante el fundamento del renacido populismo berlusconiano, un populismo de la modernidad, que ignora la mala experiencia del gobierno de la derecha durante un quinquenio en Palazzo Chigi, la edad avanzada, el desgaste repetido, la fatiga del lenguaje ("sopesando", "mundialmente", "jerarquizar"...), el gigantismo de las promesas, las obsesiones privadas convertidas en prioridades de la República, el perpetuo arreglo de cuentas con la magistratura. Es un fenómeno que puede extenderse a Europa, porque, en momentos de globalización y desencanto cívico, puede permitir la ilusión de que simplifica los problemas y deshace con la espada del líder los nudos que se afana en hacer la política. Por eso el populismo y la delegación carismática en el líder puede servir de marco coherente a los miedos.
[...]
Por otra parte, tenemos la esperanza de que Berlusconi -que al obtener su tercer mandato se ha librado del terror de tener que rendir cuentas a la justicia republicana- sienta la ambición de gobernar de verdad, de descubrir el interés general tras el abuso de unos intereses completamente privados. Si es así, será positivo para el país, que ya no tiene tiempo ni ocasión que perder.
El artículo completo de Ezio Mauro, director de La Repubblica, en El País.

16.4.08

El ataque a las Torres y el beneficio que sacó Israel

Si alguna vez se hace una lista con comentarios de políticos que fueron usados para alimentar historias sobre conspiraciones, seguro, pero segurísimo, que estarán ahí, entre el Top-5, las últimas declaraciones de Benjamin Netanyahu, ex primer ministro de Israel y presidente del partido Likud israelí, hechas hoy y reproducidas por Haaretz:
"Benjamin Netanyahu le dijo a una auditorio en la universidad Bar Ilan que los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 habían beneficiado a Israel.
Nos estamos beneficiando de una cosa, y eso es el ataque a las Torres Gemelas y el Pentágono, y de la lucha americana en Irak. [Estos eventos] hicieron virar a la opinión pública a nuestro favor.
La declaración la levantó Passport de Foreign Policy donde dicen asombrarse porque haya gente que sigue creyendo en conspiraciones cuando Bin Laden se reconoció una y otra vez como autor intelectual del ataque del 11/S. Netanyahu les acaba de hacer un inmenso regalo a estar personas, dice Passport.

15.4.08

Obama, ¿cool o kitsch?

Cambio y renovación son los bases del discurso político de Obama en campaña. Sus votantes lo compran, lo usan y hablan de esperanza, de la esperanza negra y de la esperanza de un país (Estados Unidos) nuevo.

Pero quizás se van un poco de mambo, opinan otros, como la dramaturga Bonnie Greer:
[Alice] Walker escribe que Obama representa "una rara oportunidad para que el país y el mundo sean mejores". Pero bueno, no se vota a alguien así. Se lo santifica.
Todos podemos, posiblemente, hacerle un gran favor al próximo presidente de los Estados Unidos, y a nosotros mismos, si cortamos con el kitsch".
Y sí, entre ser cool "onda Mac" y ser kitsch a veces hay una línea casi imperceptible.

14.4.08

Los problemas de los candidatos de Estados Unidos con el tema de las clases sociales

Barack Obama se equivocó la semana pasada cuando le preguntaron por qué le costaba tanto juntar apoyo en lugares como los pueblos promedio de estados como Pennsylvania, pueblos llenos de clase trabajadora mayormente blanca devenida en pobre. Obama se equivocó porque dijo que, dada la situación de esa gente, es entendible que "se vuelvan resentidos, se agarren de los rifles y la religión y sientan rechazo por todos aquellos que son distintos a ellos".

El comentario fue sincero, e incluso podría calificarse de certero según más de un conocedor de la América blanca y pobre profunda. Pero en una campaña electoral como la actual presidencial yanqui, donde la "correción política" parece ser tan importante como las ideas en sí, sus rivales no se lo perdonan y tomaron la frase como una muestra de desprecio hacia esos electores.

Tanto John McCain como Hillary Clinton se abalanzaron sobre la oportunidad, el republicano para decir que Obama "está fuera de sintonía" y la demócrata para repartir calcomonías en Pennsylvania que dicen "We're not bitter" (No somos resentidos). Obama cometió el error de darle letra a Clinton de cara a la próxima gran vuelta electoral en un estado en el que él necesita letra (las elecciones en Pennsylvania son el 22 de abril).

Dos analistas sacan conclusiones interesantes del error de Obama. La socióloga Theda Skocpol le da con un caño a Clinton por su repentino "amor protector" por la clase trabajadora y por criticar a Obama llamándolo elitista:
Esta debe ser una de las pocas veces en la historia política estadounidense en la que un multi-millonario acusa a otro trabajador público mucho menos acaudalado, una persona del mismo partido y con las mismas opiniones que tomó decisiones profesionales mucho menos redituables, de elitismo (...) De cierta forma, es gracioso -- y puede ser que no pase mucho tiempo hasta que comiencen las bromas.
Gary Younge, corresponsal en Estados Unidos del The Guardian británico y uno de los mejores periodistas de la prensa anglosajona al momento de analizar relaciones de raza y clase, hace una análisis más punzante aún, resumido a la perfección en el título de la nota:
Los Estados Unidos necesitan hablar sobre clases, pero los políticos carecen del vocabulario necesario.
Dice el artículo:
Estados Unidos no necesita otra conversación sobre raza; ya tiene demasiadas y la mayoría son tontas. Estados Unidos necesita un diálogo que pueda conducir a una mejor conversación. El discurso de Obama [sobre raza] contribuyó a ello.
Pero a medida que aumentan los reposicionamientos, que se pierden empleos y que el precio del combustible y de los alimentos básicos se van por las nubes, uno espera en vano que los candidatos hagan un discurso clave sobre clase de un nivel similar [al de Obama sobre raza].
[...]
Obama (...) ha demostrado tener un oído de lata a la hora de dirigirse a estos votantes [las clases obreras blancas], razón por la cual ha tenido problemas para ganarse su apoyo.

13.4.08

Mandela terrorista y la vergüenza de Conni R.

Hace poco más de una semana, un diputado estadounidense presentó un proyecto de ley para que Nelson Mandela y todos los miembros del Congreso Nacional Africano (ANC), entre quienes está el presidente de Sudáfrica Thabo Mbeki y quien quiera que sea su heredero (probablemente Jacob Zuma), dejen de ser considerados terroristas por el gobierno estadounidense. No es un error de tipeo. Para Estados Unidos Mandela, el premio Nobel de la Paz, es un terrorista y en condición de tal el gobierno estadounidense debe emitir un permiso especial para que él y sus co-partidarios del ANC pueden entrar a EEUU.

El tener que otorgar esos permisos especiales es un poco vergonzoso para Washington, según comentó esta semana Condoleeza Rice.

El ANC fue prohibido por el gobierno sudafricano en 1960, en pleno apartheid. Desde su prohibición, el partido emprendió una lucha armada que le valió la calificación de grupo terrorista por parte de Sudáfrica y de su aliado, Estados Unidos. Pero el partido volvió a la legalidad en 1990 y el gobierno yanqui ya no lo incluye en su lista de organizaciones terroristas. Sin embargo, sus miembros sí siguen siendo figurando terroristas. Burocracia a la yanqui que le dicen.

11.4.08

¿Qué pasaría si el bando republicano hubiera ganado la Guerra Civil?

Mañana dan en España un programa de televisión que busca saber qué hubiera sucedido si la Guerra Civil la hubiesen ganado los republicanos.

Así, siendo superficial y argentino-céntrico, lo primero que se me ocurre es que Juan Domingo Perón no hubiera vivido en Puerta de Hierro e Isabelita no estaría metida en una madriguera madrileña en el año 2008. Pero quizás me equivoque.

Cristina Fernández, la antorcha olímpica y los DDHH

(Publicado hoy en Perfil.com)

La llegada de la antorcha olímpica a Buenos Aires le ofrece a Cristina Fernández una excelente oportunidad para dar a conocer de una buena vez qué postura diplomática tomará su gobierno respecto a los Juegos Olímpicos de Beijing, los más politizados desde Los Angeles 1984.

Beijing 2008 presenta un dilema para Cristina Fernández. Desde que es presidenta, la lideresa ha demostrado una clara disposición por llevar la política de derechos humanos kirchnerista del plano nacional al internacional.

Lo hizo en la Cumbre de Río al "explicarle" al colombiano Álvaro Uribe que los derechos individuales están por encima del derecho de soberanía y tiempo antes lo había demostrado con mayor contundencia aún al "retar" en Buenos Aires a Teodoro Obiang, el presidente de Guinea Ecuatorial.

Fue con Obiang que Fernández se jugó a mostrarse al mundo, y no sólo al público de cabotaje, como abanderada de los derechos humanos. Queda por verse hasta donde quiere sostener esa imagen. Una cosa es retar al presidente de Guinea Ecuatorial y otra muy distinta es criticar a una super-potencia.

El “dilema chino” no lo enfrenta sólo Cristina Fernández. Lo enfrentan también mandatarios mucho más importantes a escala internacional. Esta semana, por ejemplo, George Bush, nunca conocido como paladín de los derechos humanos, anunció que asistirá a la apertura en Beijing. Será el primer presidente estadounidense en participar de una apertura olímpica fuera de Estados Unidos.

Al texano le tiene sin cuidado lo que hagan los chinos con los independentistas tibetanos, con los uiguhres de Xinjian o con los opositores y críticos del gobierno. Lo de Bush es todo un gesto de respaldo para China.

Pero como es sabido que para los Kirchner, Bush dista de ser un referente, conviene mirar a mandatarios con los que Cristina sí tiene cierta afinidad (ideológica o personal) para intentar adivinar cómo actuará. Entre ellos, prevalecen actitudes contrarias a la de Bush.

Gordon Brown, el primer ministro británico, anunció el miércoles que no irá a la ceremonia de apertura, aunque "aclaró" que no es un boicot sino que tiene otros compromisos (irá la ministra olímpica, Tessa Jowel). El presidente francés, Nicolás Sarkozy, baraja la posibilidad de boicotear la ceremonia de apertura y Angela Merkel, la canciller de Alemania, anunció el mes pasado que no irá a Beijing.

Otro tanto hicieron los mandatarios de Polonia y la República Checa. Más importante aún fue el gesto del 75 por ciento del Parlamento Europeo ayer al solicitar un boicot conjunto por parte de los estados comunitarios. También ayer, se supo que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, no asistirá a la ceremonia.

Muchos de estos dirigentes "boicoteros" pertenecen a países que comercian con China y, por ello, su actitud podría tildarse de hipócrita. Pero sucede que, en ocasiones, los actos simbólicos son necesarios e incluso pueden llegar a ser tan o más importantes que el accionar cotidiano propiamente dicho. Ahí está el valor de lo que hacen estos líderes, más allá de posibles hipocresías: han decidido hacer un gesto, sea a favor, en contra o extendiendo un manto de duda sobre el evento al "analizarlo”, como en el caso de Sarkozy.

La Presidente argentina pareciera tener dos opciones: callarse e ir ella o algún funcionario a Beijing en agosto o, sino, declarar públicamente su posición (ya sea para imitar a Bush o para seguir los pasos de Brown y Merkel) y pegar el faltazo. Haga lo que haga, su decisión no producirá un cambio de políticas en el gobierno de Hu Jintao ni mucho menos y, de hecho, seguramente le importe muy poco a los chinos.

Sin embargo, en Argentina y en América Latina, una declaración de Cristina Fernández demostraría cuán sincera es la política internacional de derechos humanos del segundo gobierno kirchnerista. La presidenta no tiene obligación alguna de hacer una declaración de este tipo, pero si no lo hiciera estará mostrándose indiferente respecto al tema de derechos humanos más candente de la agenda mundial 2008, y eso parece ir contra uno de los pilares discursivos de su propio gobierno.

10.4.08

A Mbeki ya lo pasan por encima con Zimbabwe

Thabo Mbeki, el presidente más poderoso de la África sub-sahariana hasta hace no demasiado tiempo, se cae del mapa más rápido de lo esperado.

Ayer, Zambia convocó una reunión de la Comunidad de Desarrollo de África del Sur para el sábado y en esa reunión se sabe que los líderes de los 14 países miembros le llamaran la atención a Zimbabwe. De hecho, participará Morgan Tsvangirai, el líder de la oposición zimbabweña.

La caída libre de Mbeki quedó demostrada hoy cuando Jacob Zuma, el presidente del ANC (el partido gobernante de Sudáfrica y, seguramente, el futuro presidente) dijo que es hora de que Zimbabwe comience a ordenarse. Los resultados electorales zimbabweños ya deberían conocerse, dijo.

El comentario marca una ruptura con lo que opinaba hace poco más de un mes, cuando afirmaba que no debe cambiarse la actitud sudafricana hacia su norteño vecino. Pero en los últimos días Zuma dejó entrever en varias ocasiones que "la quiet diplomacy" pregonada por Mbeki para Zimbabwe no había dado los resultados esperados, algo similar a lo dicho por Tsvangirai, para quien la política no ha servido de nada.

Con esta declaración de Zuma y con la convocatoria hecha por Zambia, a Tsvangirai se le abre un luz de esperanza, tenue y lejana, pero luz al fin. En cambio a Mbeki parece bajársele el telón.

8.4.08

La larga espera para el fin de la "quiet diplomacy" sudafricana

Lleno de inocencia, Morgan Tsvangirai pide que Sudáfrica intervenga en Zimbabwe para asegurar la transparencia del proceso electoral zimbabweño. Mejor que se vaya poniendo cómodo. La espera puede ser larga.

Dos días antes, con menos inocencia, Simon Tisdell decía en el Guardian que Sudáfrica podría aprovechar su mes en la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU para intentar incrementar la intervención internacional en Somalía. Tisdall tiene muchas más posibilidades de ver realizado su deseo que Tsvangirai. Ambos saben que Sudáfrica es "el país" que puede marcar el ritmo diplomático en África, como también lo sabe Thabo Mbeki, el presidente sudafricano.

Mbeki tiene un síndrome parecido a uno de los de Cristina Kirchner: le gusta figurar en en el escenario internacional. Algún malintencionado podría decir que ambos buscan que sus actuaciones internacionales los eleven a la categoría de grandes estadistas ante los ojos de sus pares. Por eso no sería de extrañar que Mbeki haga un esfuercito con Somalía. Solucionar la situación más complicada del Cuerno de África sería toda una proeza diplomática y, después de todo, a Mbeki el reloj político ya le corre en horas de descuento, en su país y en su partido lo arrinconan y sin dudas que no le espera un retiro con poder en las sombras del ANC a partir de 2009.

Pero, todo indicaría que Mbeki optará por no intervenir en Zimbabwe, en línea con lo que ha hecho en sus nueve años de presidencia. Si es así y si prosigue con su empecinamiento por aplicar "quiet diplomacy", Tsvingirai debería ir preparando una nueva campaña electoral para cuando Mugabe se digne a convocar una nueva elección porque para Mbeki su sueño de gran estadista internacional implica respetar al ex-héreo libertador y ex-aliado del ANC, Mugabe.

Lo que parece perder de vista Mbeki, es que su "quiet diplomacy" le juega en contra para ganarse el respeto del exterior. Solo él y unos pocos allegados siguen convencidos de la utilidad de esa política diplomática para con Zimbabwe.

7.4.08

Rebelión en el reino de Betty Windsor

Cuando el liberal (en el sentido anglo, o sea algo así como un progresista por estas tierras), Kevin Rudd fue electo primer ministro de Australia hacia finales de 2007, dejando sin trabajo a John Howard, uno de los mandatarios más amigos de Bush, se sabía que algo iba a cambiar en la súper-isla. Era, después de todo, el pasaje de la centro-derecha (o incluso derecha a secas) a la izquierda moderada.

Y algunos cambios hubo, como el perdón pedido por el secuestro durante décadas de niños aborígenes. Pero el más sorprendente llega ahora: el republicano Rudd, que ahora parece ser todo un revolucionario, quiere deshacerse de la Reina de Inglaterra como máxima monarca de Australia. Si lo hace, Australia ya no será gobernado en los papeles por Elizabeth Windsor, como lo son tantos países (Canadá y Nueva Zelanda, por ejemplo). Si los viera la Reina Victoria.

Que queda claro que Rudd no es un charlatán puertas adentro. Su deseo de convertir a Australia en una república no lo hizo público en algún pueblo perdido de su país. Lo dijo en Downing Street 10, justo después de reunirse con Gordon Brown y antes de ir al palacio de Windsor a encontrarse con la Reina.

El imperio se derrumba y para cuando llegue Charles al trono, ¿qué quedará?

China y Nueva Zelanda, un solo comercio

Nueva Zelanda fue el primer país desarrollado en definir a China como economía de mercado y el primero en aceptar que entrase a la OMC. Ahora se convierte en el primer país desarrollado en firmar un acuerdo de libre comercio con China.

4.4.08

Mugabe y el extraño mes electoral de marzo

Marzo fue un mes de elecciones en democracias raras: primero Dimitri Medvedev fue electo en Rusia, donde los partidos opositores no son tomados demasiado en serio que digamos, y después hubo elecciones parlamentarias en Irán, donde los conservadores le ganaron a los ultra-conservadores, mientras que los reformistas, en su mayoría prohibidos de participar, lo miraban por televisión. Como para seguir con la tendencia del ganador cantado, hubo elecciones en China y Cuba, donde Hu Jintao y Raúl Castro no tuvieron demasiadas complicaciones en quedarse con las victorias (aunque Jintao tuvo tres votos en contra, que no lo deben haber afectado mucho considerando que tuvo 2.956 a favor).

La ronda internacional de elecciones raras llegaba, técnicamente, a su fin con las elecciones de Zimbabwe, el 29 de marzo. Con 84 años de edad, Robert Mugabe, quería extender su temporada, comenzada en 1980, al mando del país. El sindicalista Morgan Tsvangirai quería echarlo. Los deseos de ambos siguen en pie.

La historia de Zimbabwe fascina porque ningún país se ha auto-destruido en los últimos 30 años como lo ha hecho Zimbabwe. Zimbabwe era, en los 80s y con su estabilidad económica, su educación y su salud, el país que marcaba el camino para las demás jóvenes naciones sub-saharianas. Hoy, Zimbabwe tienen la expectativa de vida más baja del mundo (34 años), 80% de desocupación y 300.000% (ó 400.000, qué diferencia hace) de inflación.

La historia de Zimbabwe fascina por quién era Mugabe, el libertador admirado por los líderes del continente, el referente de tantos otros mandatarios. Y fascina por la perseverancia de Tsvangirai, a quien le robaron las elecciones de 2002 (presidenciales) y 2005 (legislativas) y a quien molieron a palos el año pasado y que sigue, ahí, intentando sacar al viejo "rey" y coronarse él.

Esta vez pareció, en algún momento, que le llegaba el turno a Tsvangirai, que iba poder echarlo a Mugabe, que ganaría en las urnas por tanta diferencia que los mugabistas no podrían hacer otra cosa que reconocerse derrotados. Incluso, ayer se informó que Mugabe aceptaría irse si le aseguraban que no sufriría persecuciones judiciales (por el despelote que armó con el país, pero sobre todo por las matanzas en masa del Gukurahundi de los 80s). Con ello, la última elección de marzo pondría fin a la extraña racha de mandatarios victoriosos sin oposición real.

Pero Mugabe no quiere irse. Mugabe quiere quedarse. Entonces decidió reconocer la derrota, pero sólo por un margen pequeño, un margen que obligue a ir a un ballotage. Eso anunció hoy. Tres semanas habrá para preparar la segunda ronda. Tres semanas durante las cuales las fuerzas de policía y armadas se encargarán de intentar imponer una nueva elección "democrática" del gran líder".

1.4.08

La política exterior de Obama (y un pensamiento personal sobre Argentina)

En American Prospect babean con Obama y sus planes para la política exterior si llega a la Casa:
Obama está haciendo la crítica de política exterior más renovadora que hemos oído de parte de un candidato presidencial en décadas.
[...]
Las posiciones políticas que toma marcan una ruptura tanto con la rígida ortodoxia como con el gobierno de Bush. Y todos dicen que es un error, lo cual resume todo lo que está mal en el debate de política exterior tanto en Washington como entre los demócratas.
[...]
Muchos asesores demócratas utilizaron la frase "las políticas del miedo" en nuestras charlas. "Por mucho tiempo no hemos visto pensamiento creativo de parte de los demócratas en temas de seguridad nacional porque, empujados por el miedo, queremos diferenciarnos un poquito de los republicanos pero no demasiado, por miedo a que nos califiquen de débiles o indecisos."
[...]
Los candidatos demócratas desde Kennedy en adelante han optado o por restarle importancia a la política exterior o simplemente han exigido tener mayor competencia en su ejecución, con dos grandes excepciones: George McGovern en 1972 y Jimmy Carter en 1976.

En el imaginario popular (...) McGovern hizo una crítica llamativa contra la inmoralidad de la Guerra de Vietnam y llegó a oponerse a la intervención de Estados Unidos en el exterior. Pero McGovern dejó, a propósito, estas críticas fuera de la mayor parte de su campaña. "Me concentré en Vietnam porque pensé que sería difícil vender una exhaustiva reformulación de la política exterior americana", dice MGovern.

Carter es un caso más ambiguo. En las postrimeras de Watergate, hizo una extensa crítica al establishment de Washington. Replantear la política exterior era parte de ello y su asesor Hamilton Jordan dijo, "Si, después de su jura, uno encuentra a Cy Vance como secretario de estado y a Zbigniew Brzezinski como director de seguridad nacional, entonces diría que hemos fallado." Por supuesto que ambos hombres recibieron justamente esos cargos.

Obama está haciendo algo más valiente con la política internacional que McGovern o Carter.
No sé si Obama será presidente. Hay grandes posibilidades de que McCain le gane en un posible cara a cara. Pero, mientras tanto, es un tipo que da tanto para hablar, discutir, escribir y analizar que da gusto seguirlo aunque sea por cosas como estas, sean exageradas o no.

Ahora, lo que más llama la atención desde acá es otra cosa. Ayer, en La Barbarie presentaban La cola del diablo y decían que hacía falta un blog dedicado a la política exterior. Y es verdad. Pero no sólo un blog. Falta análisis y falta discusión de todo tipo en este campo en Argentina. Con mirar un poco las secciones de internacionales de los diarios queda claro la carencia que hay.

Todos los diarios (ni hablar de radio y televisión) y, en menor medida, las revistas son un largo desfile de cobertura del momento, de la última bomba o la última elección. De hecho, solo hay un par de periodistas que demuestren ir un poco más allá (gusten o no, Cardoso, Alfredo Bravo y Greco, y Santiago O'Donnell, son tres, José Natanson con sus siete preguntas dominicales en P/12 también, y me voy quedando sin nombres). Y estoy convencido que la culpa no es de la mayoría de las personas dedicadas a cubrir internacionales, sino de un extraño desinterés estructural.

En las últimas elecciones, ¿cuántas veces se discutió y se analizó, en serio, la política exterior de los candidatos? Exacto. ¿Y cuántos análisis hubo que comparasen las ideas de un candidato con las de ex presidentes y candidatos, como hacen en la nota sobre Obama? (Menciones al paso sobre la ruptura kirchnerista con los modelos anteriores de política exterior no vienen al caso porque no dejan de ser eso, menciones al paso, "análisis rápiditos para el viaje"; tampoco viene al caso argumentar que Argentina tiene preocupaciones internas demasiado apremiantes como para centrarse en la política exterior ya que pueden analizarse ambas cosas).