No a Lisboa en Irlanda
Es oficial: en Irlanda ganó el no en el referéndum sobre el Tratado de Lisboa.
¿Qué pasa entonces? ¿Se derrumba la Unión Europea? Más bien, en palabras de un periodista inglés, la reacción será que los otros 25 países lo ratificarán (ya lo hicieron 18, con decisiones parlamentarias) y le dirán a Irlanda, "Vengan pa'ca cuando quieran".
Quizás no sea tan simple, quizás haya que negociar alguna excepción, volver a escribir cláusulas en oscuras oficinas de Bruselas para que los primeros mandatarios viajen a alguna capital a ratificarlas. Pero parece poco probable que se reescriba el tratado, en parte porque sería engorroso hasta para los burócratas más duchos y en parte porque funcionarios irlandeses ya habían dicho que perder sería "vergonzoso" para Irlanda y reescribir ahora implicaría otro referéndum (así lo establece la Constitución irlandesa). Bernard Koucher, el canciller francés, había dicho que habría "una incomprensión gigantesca" en Europa si ganaba el no.
A Irlanda, pertenecer a la Comunidad le ha hecho mucho bien, como a España. Cuando Irlanda ingresó a la Comunidad Económica en el 73, era el país más pobre del grupo. Hoy tiene el quinto PBI per cápita del mundo.
Pero hay un detalle que no puede omitirse: la Unión Europea cada día está más alejada de los votantes. Muchos de los que ayer dijeron "no" lo hicieron porque no entendían qué es el Tratado, en qué les afecta el día a día. Pasa que la UE funciona cada vez más lejos de los ciudadanos. Es el problema de la falta legitimidad democrática, esa misma falta de legitimidad por la cual los políticos deben decidir porque a los ciudadanos no les da para entender. Quizás Koucher deba empezar por ahí para comprender, aunque lo más probable es que él y sus colegas prefieran seguir adelante y no detenerse en detalles así.
¿Qué pasa entonces? ¿Se derrumba la Unión Europea? Más bien, en palabras de un periodista inglés, la reacción será que los otros 25 países lo ratificarán (ya lo hicieron 18, con decisiones parlamentarias) y le dirán a Irlanda, "Vengan pa'ca cuando quieran".
Quizás no sea tan simple, quizás haya que negociar alguna excepción, volver a escribir cláusulas en oscuras oficinas de Bruselas para que los primeros mandatarios viajen a alguna capital a ratificarlas. Pero parece poco probable que se reescriba el tratado, en parte porque sería engorroso hasta para los burócratas más duchos y en parte porque funcionarios irlandeses ya habían dicho que perder sería "vergonzoso" para Irlanda y reescribir ahora implicaría otro referéndum (así lo establece la Constitución irlandesa). Bernard Koucher, el canciller francés, había dicho que habría "una incomprensión gigantesca" en Europa si ganaba el no.
A Irlanda, pertenecer a la Comunidad le ha hecho mucho bien, como a España. Cuando Irlanda ingresó a la Comunidad Económica en el 73, era el país más pobre del grupo. Hoy tiene el quinto PBI per cápita del mundo.
Pero hay un detalle que no puede omitirse: la Unión Europea cada día está más alejada de los votantes. Muchos de los que ayer dijeron "no" lo hicieron porque no entendían qué es el Tratado, en qué les afecta el día a día. Pasa que la UE funciona cada vez más lejos de los ciudadanos. Es el problema de la falta legitimidad democrática, esa misma falta de legitimidad por la cual los políticos deben decidir porque a los ciudadanos no les da para entender. Quizás Koucher deba empezar por ahí para comprender, aunque lo más probable es que él y sus colegas prefieran seguir adelante y no detenerse en detalles así.
