8.5.08

Los clintonianos puros empiezan a tirar la toalla

Tenía que pasar, en algún momento los hillarianos tenían que empezar a flaquear. Ya la partida de George McGovern, uno de los primeros "viejos" del partido demócrata en optar por Hillary Clinton, hacia el bando de Obama tras las internas del martes ofreció indicios de que el optimismo clintoniano no puede ser eterno.

La cosa siguió hoy. Terry McAuliffe no es un don nadie, sino el jefe de campaña de Hillary Clinton. Por eso, que él diga que no cree que la campaña pro-Clinton pueda sostenerse hasta la convención demócrata de agosto, y que lo diga en on durante una entrevista televisiva, lo dice todo. Los Clinton todavía no quieren entregarse, pero si los suyos comienzan a bajar la cabeza en público quiere decir que de puertas para dentro los ánimos deben estar caldeadísimos.

Obama ya acusó recibo desde temprano y aprovechó un rato libre en su agenda para darse una vuelta por el Capitolio a saludar a legisladores de los suyos y de los de ella y reunirse con super-delegados indecisos y clintonianos. Sabe que la pelea puede extenderse, pero deja en claro que su cabeza está puesta en noviembre, que los seis estados restantes son un trámite que, de tener que completarse, será únicamente por el capricho de una niña rica.