A Mbeki ya lo pasan por encima con Zimbabwe
Thabo Mbeki, el presidente más poderoso de la África sub-sahariana hasta hace no demasiado tiempo, se cae del mapa más rápido de lo esperado.
Ayer, Zambia convocó una reunión de la Comunidad de Desarrollo de África del Sur para el sábado y en esa reunión se sabe que los líderes de los 14 países miembros le llamaran la atención a Zimbabwe. De hecho, participará Morgan Tsvangirai, el líder de la oposición zimbabweña.
La caída libre de Mbeki quedó demostrada hoy cuando Jacob Zuma, el presidente del ANC (el partido gobernante de Sudáfrica y, seguramente, el futuro presidente) dijo que es hora de que Zimbabwe comience a ordenarse. Los resultados electorales zimbabweños ya deberían conocerse, dijo.
El comentario marca una ruptura con lo que opinaba hace poco más de un mes, cuando afirmaba que no debe cambiarse la actitud sudafricana hacia su norteño vecino. Pero en los últimos días Zuma dejó entrever en varias ocasiones que "la quiet diplomacy" pregonada por Mbeki para Zimbabwe no había dado los resultados esperados, algo similar a lo dicho por Tsvangirai, para quien la política no ha servido de nada.
Con esta declaración de Zuma y con la convocatoria hecha por Zambia, a Tsvangirai se le abre un luz de esperanza, tenue y lejana, pero luz al fin. En cambio a Mbeki parece bajársele el telón.
Ayer, Zambia convocó una reunión de la Comunidad de Desarrollo de África del Sur para el sábado y en esa reunión se sabe que los líderes de los 14 países miembros le llamaran la atención a Zimbabwe. De hecho, participará Morgan Tsvangirai, el líder de la oposición zimbabweña.
La caída libre de Mbeki quedó demostrada hoy cuando Jacob Zuma, el presidente del ANC (el partido gobernante de Sudáfrica y, seguramente, el futuro presidente) dijo que es hora de que Zimbabwe comience a ordenarse. Los resultados electorales zimbabweños ya deberían conocerse, dijo.
El comentario marca una ruptura con lo que opinaba hace poco más de un mes, cuando afirmaba que no debe cambiarse la actitud sudafricana hacia su norteño vecino. Pero en los últimos días Zuma dejó entrever en varias ocasiones que "la quiet diplomacy" pregonada por Mbeki para Zimbabwe no había dado los resultados esperados, algo similar a lo dicho por Tsvangirai, para quien la política no ha servido de nada.
Con esta declaración de Zuma y con la convocatoria hecha por Zambia, a Tsvangirai se le abre un luz de esperanza, tenue y lejana, pero luz al fin. En cambio a Mbeki parece bajársele el telón.
