14.4.08

Los problemas de los candidatos de Estados Unidos con el tema de las clases sociales

Barack Obama se equivocó la semana pasada cuando le preguntaron por qué le costaba tanto juntar apoyo en lugares como los pueblos promedio de estados como Pennsylvania, pueblos llenos de clase trabajadora mayormente blanca devenida en pobre. Obama se equivocó porque dijo que, dada la situación de esa gente, es entendible que "se vuelvan resentidos, se agarren de los rifles y la religión y sientan rechazo por todos aquellos que son distintos a ellos".

El comentario fue sincero, e incluso podría calificarse de certero según más de un conocedor de la América blanca y pobre profunda. Pero en una campaña electoral como la actual presidencial yanqui, donde la "correción política" parece ser tan importante como las ideas en sí, sus rivales no se lo perdonan y tomaron la frase como una muestra de desprecio hacia esos electores.

Tanto John McCain como Hillary Clinton se abalanzaron sobre la oportunidad, el republicano para decir que Obama "está fuera de sintonía" y la demócrata para repartir calcomonías en Pennsylvania que dicen "We're not bitter" (No somos resentidos). Obama cometió el error de darle letra a Clinton de cara a la próxima gran vuelta electoral en un estado en el que él necesita letra (las elecciones en Pennsylvania son el 22 de abril).

Dos analistas sacan conclusiones interesantes del error de Obama. La socióloga Theda Skocpol le da con un caño a Clinton por su repentino "amor protector" por la clase trabajadora y por criticar a Obama llamándolo elitista:
Esta debe ser una de las pocas veces en la historia política estadounidense en la que un multi-millonario acusa a otro trabajador público mucho menos acaudalado, una persona del mismo partido y con las mismas opiniones que tomó decisiones profesionales mucho menos redituables, de elitismo (...) De cierta forma, es gracioso -- y puede ser que no pase mucho tiempo hasta que comiencen las bromas.
Gary Younge, corresponsal en Estados Unidos del The Guardian británico y uno de los mejores periodistas de la prensa anglosajona al momento de analizar relaciones de raza y clase, hace una análisis más punzante aún, resumido a la perfección en el título de la nota:
Los Estados Unidos necesitan hablar sobre clases, pero los políticos carecen del vocabulario necesario.
Dice el artículo:
Estados Unidos no necesita otra conversación sobre raza; ya tiene demasiadas y la mayoría son tontas. Estados Unidos necesita un diálogo que pueda conducir a una mejor conversación. El discurso de Obama [sobre raza] contribuyó a ello.
Pero a medida que aumentan los reposicionamientos, que se pierden empleos y que el precio del combustible y de los alimentos básicos se van por las nubes, uno espera en vano que los candidatos hagan un discurso clave sobre clase de un nivel similar [al de Obama sobre raza].
[...]
Obama (...) ha demostrado tener un oído de lata a la hora de dirigirse a estos votantes [las clases obreras blancas], razón por la cual ha tenido problemas para ganarse su apoyo.